Calle 13: ¡Atrévete otra vez!

Yo con el piquete

Incluidas fotos desde la multitud

Todavía no se sabe si fueron 200, 400 mil o medio millón de cubanos. Sólo sé que a toda una multitud le entró “el reguetón por los intestinos” y no paró de bailar hasta las ocho de la noche. Odio las concentraciones con más de diez personas, y más aún cuando me pisotean, empujan o gritan. Pero el “se vale todo” de Residente hizo olvidar el calor, los rastafaris medio borrachos a mi lado, los rockeros que creían estar en una descarga de Marilyn Mason, la muchacha modosita que ponía mala cara nada más de rozarla con la respiración, el manicero impertinente con quien me había gastado el último peso, pero aún insistía en vender los 20 cucuruchos que le quedaban.

“¿Quién es el pelu’o ese?”, preguntó alguien cuando Kelvis subió al escenario. Varias personas intentaron echar su pasito de casino, pero tuvieron que rendirse ante la estrechez de espacio. El sol arreciaba y las olas rociaban a la multitud.

Había gente de todo tipo: lo mismo universitarios fugados del aula, amas de casa crepusculares, tipos medio guaposos con los colmillos dorados, emos sin la más mínima apariencia de querer suicidarse, y hasta un transexual a quien se le marcaban las tetas porque iba sin ajustadores. Toda la fauna que normalmente pasea en las noches por la calle G, bailaba y coreaba en la Tribuna los estribillos de Calle 13. Y por qué no, también gente común, cubanos de a pie y de carro, unidos en un “mazacote” humeante.

Miles de personas se apretaban sobre el muro del Malecón. Desde los balcones de los edificios colgaban banderas cubanas y hasta el abuelo de la familia disfrutaba el concierto en pijama. Ni los palcos de la Scala de Milán podrían ofrecer mejores vistas y comodidades.

“Atrévete, te” gritaba René desde la Tribuna y una mulatona se desbarataba en movimientos, mientras un sesentón la miraba con ojos lujuriosos. “¡Remitente, papi, te amamos!”, oí decir a mis espaldas, y aunque no encontré el origen de la voz, de seguro, era alguna trabajadora de Correos.

Aunque me pisotearon, empujaron y gritaron al oído, si Calle 13 volviera a dar un concierto en La Habana, volvería a pasar la experiencia religiosa de ser estrujado por una multitud. ¿Existirá alguna psicopatología sexual referida a la apretadera en los conciertos? Porque si es así, entonces ayer, 23 de marzo, 200, 400, medio millón de cubanos, padecieron de ella.

Luis Alejandro Yero

Fotos de Aline Marie Rodríguez

TRECE FLASHAZOS DE UN CONCIERTO

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


Anuncios
Comments
5 Responses to “Calle 13: ¡Atrévete otra vez!”
  1. La, Maricari y Diana dice:

    Yero, el artículo está buenísimo y las fotos geniales también (el elogio para Aline), lo demás te lo decimos en el aula. Atrévete de vez en cuando y sigue escribiendo así.

  2. JAIME dice:

    Siento orgullo de ser tu amigo. ¿Los motivos? Ser tan profesional y buen compañero.
    Cuando te “atrevas” a alcanzar las estrellas no dudo que lo logres.
    Un abrazo de Jaime

  3. Sabes quien soy!!! dice:

    Todo se resume en una palabra!!! GENIAL !!! Suerte en tu futuro , siempre lograras todo lo que aspires, . muy lindo y bueno tu trabajo heee!!!! Casi o igual que tu !!!
    Bye YO.

  4. Aline dice:

    Yero, tu artículo SÚPER BUENO…. de veras si Calle 13 diera otro concierto estarías con los mismos “frikys”…. pero el Sosa te quedó bien bonito, es Rodríguez…. nos vemos en la Facu… besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Pasajeros a bordo

    • 85,687 clicks
  • free counters