Los guerrilleros del cine (I parte)

Fuera del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) ha surgido una mirada inquieta que ha representado un soplo vivificante dentro del audiovisual cubano, al acercarse a géneros cinematográficos desatendidos y a temas nunca tratados en los medios de comunicación del país

“Inversionistas privados financiaron nuestro proyecto. No obstante, muchas veces no teníamos ni un centavo y debíamos improvisar para encontrar recursos”, rememora Alejandro Brugués, director de la producción independiente Personal Belongings.

Ian Padrón, realizador de múltiples videos clip y del documental Fuera de Liga, apunta: “Se trabaja con la cámara de un amigo o con la gasolina que uno puede resolver. Incluso, hay quienes armaron sus propias luces y construido a mano hasta grúas con cabillas. ¡Y con ellas filman de todo! Documentales, conciertos, cortos…”

Así hacen este cine: dejando el corazón y los dos pulmones. Sus realizadores han convertido en un deporte tocar cuantas puertas sean necesarias, las jornadas de filmación pueden llegar hasta las 16 horas, muchos de los mejores actores del país no dudan trabajar gratis para algunos de ellos.

Nada los detiene. Ni siquiera la falta de espacios fijos de exhibición.  Gracias a una red alternativa creada a partir de las memorias flash, los DVD, el Internet, los bancos particulares de películas, han surgido verdaderos taquillazos -si usáramos los términos de la Industria- como el documental Buscándote Habana, los cortos de Eduardo del Llano, el animado M-5 o el largometraje Vedado.

Hecho en su mayoría por jóvenes, las etiquetas a este cine son variadas: independiente, alternativo, periférico, sumergido, underground. Las agencias foráneas lo catalogan como una revolución dentro del audiovisual cubano y destacan que ningún otro medio de la Isla se atreve a decir lo expresado por ellos.

Por tal razón, estos realizadores se han ganado las miradas recelosas de algunos grupos. Sin embargo, no han parado de filmar.

Sus obras le han dado voz a las tribus juveniles urbanas, a los sueños y desencantos de una generación, a los marginados, a quienes se marcharon del país o desean hacerlo.  Movidos por un acercamiento honesto y con la intención de encontrar respuestas a preguntas impostergables, han colocado en la silla de los interrogados al pasado, presente y futuro de nuestra realidad.

En sus imágenes está la memoria visual de lo que sienten, sufren, reflexionan, dudan, odian, aman, los cubanos del ahora.

Cine sin ataduras

Gracias a las nuevas tecnologías ya no es obligatorio un rollo de celuloide para traducir una idea a 24 planos por segundo. La entrada a Cuba del video digital y los softwares de edición, a finales de la década de los ‘90, simplificaron las formas de producir cine.  Ahora, sin la necesidad de laboratorios y cámaras de 35 milímetros, cualquier persona con el mínimo de medios puede filmar con relativa calidad y luego editar desde la comodidad de su casa.

La creación de escuelas dedicadas –total o parcialmente- al audiovisual en la década de los 80’, creó la base de la futura eclosión de realizadores. Ellos no dudaron en crear por su propia cuenta, al no encontrar un espacio dentro de una industria que no podía satisfacer todas las necesidades.

Los beneficios brindados por las nuevas tecnologías los aprovecharon muy bien estudiantes y graduados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, de la Facultad de Medios Audiovisuales (FAMCA) del Instituto Superior de Arte (ISA) y del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), entre otros aficionados al séptimo arte, muchos de ellos autodidactas.

Y mientras en el ICAIC, un cineasta ha esperado 20 años para hacer su primer largometraje, en la actualidad, fuera de la institución y con sólo 25 de edad, muchos realizadores poseen, en menor o mayor extensión, su propio catálogo de obras.

No sólo ocurrió una democratización en las formas de acceder al cine, también, una absoluta libertad creativa. No estar subordinado a ningún presupuesto posibilitó un audiovisual sin cortapisas a la hora de reflejar la sociedad.

“Es el creador contra la realidad. Sólo ella pone los límites”, dice Ián Padrón, aunque no duda en cuestionar esa absoluta independencia: “Necesitamos permisos que nos autoricen a filmar en exteriores, y para obtenerlos estamos obligados a ir con alguna institución. Muchas veces, el propio ICAIC aporta algún tipo de ayuda material. Además, si quieres llevar tu película a las salas de exhibición, debes acudir al Instituto porque ellos poseen el poder de distribución cinematográfica”.

La realizadora Patricia Ramos asegura: “Queremos decir algo, y buscamos los recursos para contarlo. Nuestra mirada es más sincera, con menos prejuicios. Nadie media en nuestras creaciones”.

La mayor libertad también aflora en las formas de producción. Ián explica: “Las tecnologías empleadas hacen más livianos los equipos de realización. Si filmar en 35 milímetros requiere de camarógrafos, foqueros, fotógrafos, asistentes de cámara y hasta mecánicos, en el video, una sola persona puede realizar hasta tres de estas funciones. Además, los pocos recursos impiden contratar a un ejército de técnicos y ayudantes.”

La actitud es otra a la hora de hacer cine. El cuidado de los equipos es casi enfermizo, porque si algo se rompe, deben repararlo con su dinero; las jornadas de trabajo oscilan entre ocho y dieciséis horas; las impuntualidades representan horas de filmación irrecuperables.

Estos realizadores pueden crear una película sin cobrar nada, y si algún día logran alguna ganancia, se reparte entre todos. “Aquí la gente crea más por satisfacción, que por provecho material. Aunque tampoco esto es sólo por amor al arte”, expone Ián.

De Bergman al manga japonés

Gustavo Arcos, profesor de la FAMCA, define las particularidades estéticas de estas realizaciones, aunque apunta que es casi imposible encontrar rasgos comunes a un fenómeno de tantas caras: “El video clip, la publicidad y las formas contemporáneas de hacer televisión han imbuido mucho a este cine. El utilizar cámaras de video cierra un poco el encuadre, cuando el cine de 35 milímetros trabajó más con los planos abiertos. Las nuevas tecnologías han hecho pensar la imagen de una forma distinta”.

También destaca la fuerte presencia del animado: “En algunos es apreciable la estética del cómic, como el uso de planos de los ojos, la boca, las manos”.

Para Arcos, el conocimiento del arte nacional es más endeble en esta generación: “No se nota mucha comunicación con el cine anterior. Ellos están más ligados al video juego, a las series norteamericanas, al manga japonés y a la infinitud de películas a las que tienen acceso, lo mismo de golpes y explosiones, a una de Ingmar Bergman”.

En este sentido, Dean Luis Reyes, crítico de cine y profesor de la EICTV, señala que la generación de estos creadores tiene a mano la mayor herencia de imágenes audiovisuales reunida hasta ahora por la humanidad. “Sería estúpido no aprovecharlo todo para hacer una obra híbrida”, comenta.

¿Luces? ¿cámara?, ¡¡¡acción!!!

El cine es un arte caro y el independiente, quien más lo sufre. La productora Claudia Calviño recuerda cómo Personal Belongings les costó sangre, sudor y lágrimas: “Uno debe ser muy preciso porque en la pantalla cien dólares deben aparentar 10 mil”.

Escena de "Personal Belongings"

Para Brugués, el mayor problema era el tiempo. El poco dinero impedía repetir una escena por tres días: “A mucho de este cine lo caracteriza la prisa en su realización”, refiere.

Patricia Ramos señala: “Grande es el sufrimiento al tratar de encontrar cuatro cosas para poder filmar. Si no tienes la fuerza de voluntad necesaria, a uno se le pueden ir las pretensiones de calidad con que inicialmente deseaba realizar la obra”.

Brugués comenta que las nuevas tecnologías resultan un arma de doble filo. Abaratan los costos, pero llevar la película a espacios más exigentes -festivales o circuitos de estrenos nacionales y foráneos-, demanda un estándar de mayor calidad: “Para llegar a esos parámetros, los costos se disparan. Lo ahorrado en la realización, se te va en postproducción”.

Por otra parte, la ausencia de mecanismos legales que amparen a estas realizaciones, entorpece la movilidad de trabajo. “Siempre estamos buscando la fisura por donde nos podamos colar. Al no constituir industria, no podemos tener cuentas en el banco, ni firmar contratos con empresas.  Por tanto, debemos pagar en efectivo. El proceso de financiación es muy engorroso”, explica Claudia.

La falta de información constituye otro de los escollos. Muchos sólo necesitan una cámara para lanzarse a filmar y desconocen la existencia de productores a los que basta convencer con una buena idea, o de fondos de ayuda como Cinergia, apunta Patricia.

“En Cuba, hay todo un mundo a donde acudir fuera de las instituciones. Existe un montón de posibilidades y es suficiente con saber de ellas”, señala Claudia.

Por ello, esta productora posee mil maneras de encarar los proyectos: investiga en Internet quién puede financiar su película o cuáles son las tecnologías más baratas y fáciles de utilizar, manda millones de correos electrónicos para hallar posibles inversionistas, busca cuanta persona esté dispuesta a prestarle una cámara. Y concluye: “Mientras más conocidos poseas, mayores serán las posibilidades de encontrar recursos”.

Luis Alejandro Yero

Vea también: Los guerrilleros del cine (II parte y final)

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Comments
5 Responses to “Los guerrilleros del cine (I parte)”
  1. DOUGLAS DAMAS dice:

    Estimados Señores

    Vengo por este medio a presentar mi oferta de servicios y solicitud de información como hago para vender guión de película o filmarlo
    Tengo especial interés por desempeñarme en esta área afín. Soy Ingeniero Industrial

    Agradeciéndoles anticipadamente su atención sobre el asunto, con la máxima consideración,
    Atentamente.

    Douglas Damas Jaramillo
    C.I. 8.520.814
    Telf.:04148655100-0286-96151590 VENEZUELA

  2. anna assenza dice:

    A mi la Icaic nunca me censuró, todo lo contrario me ha apoyado siempre, está claro que todo lo que hice lo hice con mis propios recursos, pero la Icaic me ha brindado siempre todo el apoyo que he necesitado, como por ejemplo: permisos para filmar, y infraestructuras que en el cine independiente es lo fundamental, he contado con locaciones, herramientas, y en dos proyectos también el estudio de edición.
    Yo soy italiana y sin embargo he podido convertirme en una directora de cine gracias y exclusivamente a la Icaic, en Italia me era imposible alcanzar este sueño….
    así que estoy eternamente agradecida a Cuba y a la Icaic…. a pesar de todas las dificultades que hay que superar en un País bajo embargo…
    con mucho cariño
    anna assenza

  3. Maggie dice:

    Ueh! No decian que en Cuba era imposible tener otras miradas, otras opiniones y expresarlas? Por lo visto existe sí una expresión paralela e independiente a la oficial, la era del cine digital ha ayudado bastante y también el empuje reconocido de los cubanos. Ahora, hay que estar de ojo en las empresas privadas que financian jóvenes proyectos, los intereses de unas pueden ser bien distintos (y hasta contrarios) a las intenciones de los otros.

    • mau dice:

      Maggie, claro que existen expresiones paralelas (no sòlo en cine, sino tambièn en mùsica, en periodismo… y en blogs). El problema es que necesitan “financiamiento”. Y para eso buscan empresas privadas que los apoyen, que generalmente son extranjeras.
      Y muchos cubanos opinan que si reciben ese apoyo son “mercenarios a sueldo del imperio”.

      Saludos

      • Maggie dice:

        Mau, creo que el financiamiento es un punto delicado en cualquier emprendimiento artístico. Sobre todo las “voces alternativas”, que pretenden expresar una opinión independiente, pueden acabar vendiendo el alma al diablo con tal de aparecer y ahí, ya no son mas independentes ni alternativas… No sé si esto suceda de hecho en Cuba, pero te puedo asegurar que en otras latitudes acontece todos los días, es un dilema real de quien quiere hacer arte hoy.

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