Hecha picadillo

Desde hace una semana estoy operada. Esta vez traté de hablar lo menos posible de mi intervención quirúrgica, no fuera ser que le cayera un rayo en la cabeza a mi médico, y quedara otra vez puesta y convidada. Imagínense la abstracción mental que hay que hacer para someterse voluntariamente a una operación. Y a mí me tocó hacerlo dos veces seguida. Una tercera vez, ni amarrada iba.

Ya consumados los hechos, igual no me asomo por un quirófano, a no ser en caso de emergencia. Y por supuesto que toco madera tres veces seguidas. Miedos a un lado, tengo que reconocer que todo está saliendo muy bien. Mala solo tuve una noche. La primera. Mi cirujano, el doctor Juan Carlos Barrera, es un hombre con manos benditas. “En menos de 24 horas se te pasará el dolor”, me dijo cuando volví de la anestesia. Pensé que bromeaba, pero al otro día, ya el dolor era imperceptible. Una semana después ya les puedo escribir. Ni asma, ni fiebre, y presión arterial perfecta. Mi organismo funciona mejor que nunca.

Desde  el jueves pasado regresé a casa con reposo extremo. Me espera una larga recuperación. Entre tres a cuatro meses. Tuve que mover a las tropas guajiras del centro, porque ni bañarme puedo sola. Mi itinerario diario es algo corto. De la cama, a un sillón y de un sillón a esta  silla (con adaptación incluida), desde donde ahora les escribo. Hoy miércoles,  2 de junio, estoy más recuperada y en condiciones de contarles mi experiencia hospitalaria.

Antes de entrar a un quirófano, uno siempre se hace una idea de lo que puede ser ese lugar. Lo imaginé frío, silencioso, con poco movimiento de personas. Pero realmente un salón de operaciones es algo más dinámico, cálido y bullicioso de lo que mi mente pensó.

El hospital Piti Fajardo, donde me realizaron la intervención, es de los centros recién remozados y equipados en la capital, luego de largos años de uso y abuso de sus recursos.  Y aunque la reparación actual le devolvió confort, calidad y una mejor imagen, lamentablemente se le pueden ver las muestras de la clásica chapucería constructiva cubana.

Tan solo hace nueve meses que se reinauguró y el baño de mi habitación (amplia y confortable) no le funcionaba el lavamanos por tupiciones y la ducha todos los días soltaba una tuerca distinta. El resto de la sala más o menos por el estilo. Tener una silla para que mi acompañante estuviera sentado a mi lado, resultó una misión ardua y difícil cada día.

Al menor descuido desaparecía, y había que salir a buscar otra, so pena de pasar toda la noche o el día de pie. Por suerte, nunca faltó una mano amiga en brindar la suya y hasta un milagroso sillón para que la vigilia fuera un poco más cómoda la primera noche de operada.

Esta acción es solo una pequeña muestra de lo contradictorio que resulta entender cómo somos capaces de ser sumamente humanos y solidarios, tener un equipo de médicos y personal paramédico supercapacitado y más que consagrado, y a la vez no tener sillas suficientes para los acompañantes, o una cuña para enfermos encamados o que comience a perder brillo una inversión millonaria a tan solo nueve meses de su  estreno.

Realmente mi intervención no me costó ni un centavo. Tuve a mi médico y a enfermeras todo el tiempo a mi disposición. No faltó nadie que no me tratara excelentemente bien, al igual que al resto de los pacientes. Hasta los camilleros y técnicos de limpieza pasaban por mi cama a preguntar cómo seguía.

El tiempo que estuve en el salón pude observar un enjambre laborioso de doctores experimentados como el Dr. Mederos, el Dr. Juan Carlos, el Dr Saúl. Además de los residentes, estudiantes, técnicos. Incluso lograron que me acostara riendo sobre la mesa quirúrgica, donde definitivamente hicieron picadillo mi maltrecho útero.

Katia Monteagudo

Anuncios
Comments
14 Responses to “Hecha picadillo”
  1. Ramon1143 dice:

    Sabes que las obligaciones no hay que agradecerlas. Se cumplen sin pretender más que la satisfacción. ¿Y si el apoyo lo hubiera necesitado yo, podría haber contado contigo?
    Todo sea por tu mejoría.
    Abrazos
    Míos

  2. Ramon1143 dice:

    Si estás hecha picadillo, no se te nota; y tú sabes que he estado al tanto. Tampoco podía ser de otra manera.
    Según te conozco, dudo mucho que te mantengas inactiva demasiado tiempo(profesionalmente hablando), a menos que tomemos una de dos medidas: o te atamos de pies y manos a la silla o te retiramos la conexión de internet. ¿Cuál prefiertes?
    Por lo demás, el picadillo de tu calidad y bien codimentado es exquisito. Para los mal pensados, no lo probado, pero estoy seguro de de que es óptimo.
    Sabes que te quiero mucho y que deseo tu pronto retorno.
    Yo

    • destinocuba dice:

      Gracias Ramòn, por tus halagos y toda tu paciencia en este proceso. Realmente no opto por ninguna de tus dos propuestas. Prefiero mantener alguna inquietud en este reposo obligado. Gracias por tu apoyo,
      katia

  3. Mirtha dice:

    Katia, yo sabía que después de la operación no ibas a esperar mucho tiempo para escribir. No creo que estés “hecha picadillo” como dices. Tienes una fuerza tremenda. Te admiro.

    • destinocuba dice:

      Gracias Mirtha, pero este oficio es como una adicciòn. Y bueno, estoy mejorando y mi mèdico me aconsejò que para sanar hiciera lo que màs gustara hacer. Y aquì estamos. No puedo abusar, pero de a poco vamos recomenzando
      Katia

  4. Frantz dice:

    Bienvenue Katia !

    Que bueno de savoir que tout s’est bien passé pour toi. Je suis certain que tu vas récuperer très vite. Tu nous avais beaucoup manquer.
    J’espère que tu vas nous tenir au courant de la progression de ton rétablissement.
    La semaine du 24 Juillet je serai a la Havanne et je te rendrai certainement une visite.
    Prends grand soin de toi.

    Frantz

  5. José Manuel dice:

    ¡Qué bueno que volviste, Katia!
    Alicia está sorprendida de tu rápida recuperación. También dice que tienes que tener mucho reposo así que no te apresures a comenzar a trabajar y déjate mimar por tu familia.
    Además Destinocuba la dejaste en buenas manos y no solo no se notó tu ausencia (je, je) sino que Luis Alejandro y Cía subieron el nivel de investigación periodística del blog. Así que déjales una temporadita conducir la locomotora del blog.

    Por unos días no tuve que hacer la visita al hospital en lugar del Cerro. Habría sido una buena oportunidad para conocer la Sanidad en Cuba.
    Eres muy valiente y te enfrentas al quirófano como si fuese “la cola” de la panadería.

    Ánimo y un fuerte beso asturiano. Ah, y otro que te envía, vía email, Alicia.

    Juan, mi hijo, acaba de comprar los billetes de avión para el 22 de Julio así que ya tiene en su agenda el 23, marcado en rojo, reservado para conocer el Cerro.

    • destinocuba dice:

      Queridos Jose Manuel y Alicia, sì volvì. Cada dìa estoy mejor. Gracias por vuestro apoyo y ya saben donde tienen su casa del Cerro. Espero a Juan. Un abrazo a toda la familia
      katia

  6. mau dice:

    Katia, me alegro que ya estes mejorando, y que puedas escribir tan bien como siempre a escasos días de tu operación. Si bien tu hijo y amigos publicaron artículos interesantes, nos tenías abandonados a los lectores de tu blog, que extrañábamos tus escritos.
    Particularmente a mí, que te considero “mi bloguera preferida”.
    Mis cordiales saludos y te deseo una pronta recuperación.

    P.D. No creas que olvidé nuestros debates, te doy una “tregua”, hasta que estes en condiciones de volver al combate.

  7. Maggie dice:

    Katia, Te deseo que te recuperes cuanto antes! Besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Pasajeros a bordo

    • 85,142 clicks
  • free counters