Los mismos comienzos de septiembre

Todos los comienzos de curso son iguales. En los noticieros, las mismas respuestas a las mismas preguntas; en los periódicos, las idénticas fotos de niños sonriendo; muchos, con las crónicas de siempre y sus finales predecibles como una mala película de acción. También, la inquietud de ver a los amigos y amores, luego de dos meses sin las burlas cómplices en el aula y las ganas de vivir compartidas. Cada septiembre trae los sentimientos, retratos y palabras del año anterior; un deja vu constante, repetido desde que se tiene recuerdos.

Atrás quedaron las vacaciones, y los viajes a la playa en carro o guaguas atestadas de gente, el calor sofocante y húmedo que da deseos de desnudarse, la mala programación televisiva, las fiestas en la noche, las colas interminables en el Coppelia, los viajes a destinos exóticos o comunes –incluso, ningún viaje, todo depende de la economía doméstica-, las pocas ganas de trabajar y las tertulias de esquina animadas por las nuevas de los discursos oficiales.

Por dos meses, el país cambia sus rutinas. Aparecen más colores en las calles al desaparecer los uniformes de los colegios. Los azules, carmelitas, mostazas, blancos, escarlatas  y demás variaciones de atuendos escolares, se multiplican por los blancos con lentejuelas, verdes fosforescentes, dorados, azules cielo, y demás matices con los que la gente adorna –o deslustra, según los criterios estéticos – el entorno.

Durante las tardes y amaneceres, las guaguas se estriñen de tantos pasajeros en sus estómagos, mientras en las paradas, otra multitud espera por un ómnibus menos atiborrado. El transporte de las ciudades no alcanza para tragarse todo el gentío que súbitamente satura las arterias de la ciudad. Unos, son los de siempre con destino al trabajo; otros, muchachería ociosa, familias que van a algún parque de diversión, o foráneos desandando las calles.

Bañándose en el Malecón. Foto: Alejandro Menéndez Vega

La vida parece andar más rápida, aunque no todos sientan las mismas velocidades. No sé, los adjetivos podrían ser muchos: lenta, hipnótica, estresante, liberadora, rutinaria, habitual; las apreciaciones sobre la realidad variarían según las escenas donde actúa cada uno.

Pero cuando agosto comienza a agotarse, poco a poco las rutinas van tragándose al desvarío generalizado. La última semana de vacaciones podría considerarse un pseudo-fin de año. Un lapsus de tiempo para reflexionar y hacer recuentos de lo vivido, para sacar alguna que otra conclusión iluminadora al estilo de: “mierda, ¡cómo gasté dinero en estas vacaciones!”.

El día antes al inicio de curso, salí con unos amigos a comer fuera. Una extraña paz humedecía el caminar de las personas y el andar de los carros. No podría decir si era algo generalizado o simples engaños de la realidad a mi cerebro. Todo parecía una película norteamericana de los 50’, a lo de “cariño, estoy en casa”. El Vedado, a pesar de las aceras repletas de gente y el tráfico trepidante, parecía una ciudad de provincia. Demasiada ecuanimidad en un lugar de tanta esquizofrenia. Quizás era un stop sideral, una breve pausa, para que el tiempo cambiara de pellejo y se acomodara a las nuevas sacudidas que trae septiembre.

Pero no habían iniciado las clases y ya me sabía de memoria las coincidencias futuras: en el noticiero dirían que este año entran a las aulas no sé cuantas millonadas de estudiantes, mientras un instrumental sensiblero serviría de fondo a un niño respondiendo a la pregunta “¿cuáles son tus deseos para este curso?”; en mi edificio, la vecina del segundo piso volvería con sus gritos apurando a su nieta; los mostazas, azules, y demás, volverían a llenar los espacios con manchas monocromáticas; mis amigos darían la bienvenida acostumbrada, harían los gritos y abrazos de siempre –y yo también, por supuesto-; aparecería la misma sensación de curiosidad por las caras nuevas y el salto en el corazón al ver el rostro añorado durante las vacaciones.

Septiembre es un mes aburrido. Aunque parezcan pocas 21 veces, de tanto vivirlo me lo sé de memoria. No obstante, aún no puedo comprender por qué a pesar de predecir con rigurosa exactitud cada uno de los finales, siento tanta inquietud la noche anterior al primer día en la escuela. Quizás es la pregunta que me hago, y a lo mejor, la misma de toda Cuba: ¿qué pasará en lo que sobra de año?

Luis Alejandro Yero

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Comments
14 Responses to “Los mismos comienzos de septiembre”
  1. Comunista hasta la Muerte dice:

    Para Mau:

    Mau, ese video que nos muestra Maria Elvira no fue tomado por nuestra prensa oficial.

    La mejor manera de justificar la acciones de nuestras fuerzas represivas es negar los hechos. Esa siempre ha sido una tactica que le ha funcionado muy bien a la revolucion.

    Pero como existe un video que alguien tomo sin autorizacion no podemos usar esa tactica.

    Pero todo tiene su explicacion. Los estudiantes pakistanis vienen de un ambiente donde casi todos los dias hay muestra de fuerza extrema.

    Esos estudiantes se deprimen por la tranquilidad de nuestras escuelas. Siente mucha nostalgia por la violencia de su pais. Y como una manera de ayudarlos a sentirse en casa nuestras fuerzas represivas hicieron un poco de teatro para levantarles el animo.

    Claro, la gusanera de Miami es muy mal pensada y no se dio cuenta de las buenas intenciones de la revolucion.

    Muchos Saludos.

  2. Comunista hasta la Muerte dice:

    josema:

    La mayoria de los cubanos no conocen otra manera de vida. Asi nacieron.

    Que el pan no tenga casi trigo se convierte en algo normal. Lo anormal es un dia conseguir pan de buena calidad.
    Los cubanos nunca hemos tenido democracia. No la conocemos. Y no sabemos como comportarnos para tenerla.

    En un gobierno democratico se puede criticar a los que gobiernan con la misma facilidad con se les puede apoyar. Pero en Cuba todavia quedan muchos que ven la critica como un acto de rebelion. No como un derecho normal de cada ciudadano..

    Saludos.

  3. mau dice:

    Luis, concuerdo con José Manuel, se nota su “sello”, su impronta en el artículo apenas se comienza la lectura. No es que sea mejor o peor que su madre, es distinto.. y lo felicito por escribir tan bien.
    Quizás estoy siendo pesimista, pero le responderé su pregunta final… pienso que pasará lo mismo de todos los años… o sea… NADA.
    Mis saludos

    • destinocuba dice:

      Nada, es una palabra demasiada vacía. Hasta encerrado en cuatro metros cuadrados, pasan cosas. A mí en particular, todos los años me ocurre un huracán de cosas. A todos los cubanos igual. Y por delante, parece venir un tsunami. L.A

      • mau dice:

        Tiene razòn Luis.. y siempre pienso que la NADA no existe . Me refiero a que no vendrà ese tsunami, ni esas grandes reformas. Pasaràn millones de cosas durante el año, pero el pròximo Ud. y sus compatriotas lo comenzaràn mas o menos como el actual. Claro, que estoy siendo pesimista.
        Saludos

      • destinocuba dice:

        Acaso eres gurú de economía??? Si ni siquiera vives en Cuba, cómo te atreves a hacer pronósticos tan rotundos? Que Cuba es un relajo, que Cuba no hay libertad para nada, de seguro son tus argumentos. Entonces, serían pronósticos intuitivos, y no pronósticos racionales. Y si la razón no escapa al error, qué diríamos de la intuición???

      • Katia dice:

        Si algo creo que no debemos ser los cubanos hoy es pesimistas. Hay a quien le gusta ese estadìo. Lo disfruta. No digo que tù, Mau. Pero si algo trato de alejar hoy de mi, como cubana, es el pesimismo. Eso serìa como decir que estoy derrotada, cansada y que nada ya importa. Y todo lo contario, ahora es cuando es. Y yo si creo que van a pasar cosas este año y el proximo. No puedo decir que ni buenas ni malas, pero si van a pasar. Algunas màs lentas que otras, pero tienen que pasar. De hecho medio millòn de cubano van a quedar si empleos y eso cambiarà no pocas variables econòmicas del paìs. Y por ahì se empieza.
        Katia

      • mau dice:

        Un pronóstico es eso.. un pronóstico. Por supuesto que me puedo equivocar. Si te molestan mis comentarios, simplemente los puedes borrar. Tú tampoco exhibes nada “racional” para sustentar tus argumentos de que vendrá un tsunami.
        Mi pronóstico en realidad es mas racional de lo que crees. Existe algo que se llama escepticismo (que no es pesimismo). Y también existe una regla, o una ley, que como todas, no es infalible. Se llama la “navaja de ockham”.
        Te lo resumo así. Tu comandante en jefe (o como le quieras llamar) pronosticó que el 9 de septiembre comenzaría el “holocausto atómico” etc. . Que es lo mas simple que podría haber pasado? Pues que no habría ninguna guerra, ya que históricamente sobrevivimos a la guerra fría, un conflicto menor como este no provocaría una “hecatombe”.
        Tus líderes hablan de “grandes cambios”, como lo vienen haciendo desde hace más de 50 años. Ya Fidel liberó y clausuró timbiriches y demas actividades “cuentapropistas” más de una vez, de acuerdo a necesidades económicas, creo que lo sabes. Cual es la solución más simple? Que todo seguirá más o menos igual.
        Tú dices que necesito estar en Cuba para darme cuenta de estas cosas?.. bueno, yo creo que justamente los que están en el “ojo del Huracán” son los que no ven la tormenta.
        Igual te invito a que conversemos el tema en 6 meses, o en un año.. o cuando quieras. Y si tienes un argumento racional, que no sea atacarme a mí, pues exponlo y lo debatimos. Si quieres, claro.
        Si te sirve de consuelo, personalmente preferiría que hubiera un gran tsunami en tu cubita bella, y que realmente esos cambios vinieran. Pero lo que a mi me gustaría, no es necesariamente lo que creo que sucederá.
        Y por supuesto que puedo estar equivocado.. y ojalá lo este.
        Mis cordiales saludos

      • mau dice:

        Katia, la respuesta anterior es para Luis, perdona pero no puse el destinatario. Creo que los cubanos no tienen que ser pesimistas, pero tampoco optimistas al extremo. Yo prefiero ser esceptico, pero es mi decisión y cada cual puede tener la suya. Katia, seguramente van a pasar cosas, pero no se verán reflejadas en lo que realmente importa. Bueno, lo que me importaría a mí, que no tiene por que ser lo mismo que les importa a Uds. Si ese medio millon de cubanos, va a optar por trabajos como “aguatero”, “desmochador de palmas” o “inflador de bicicletas”, creo que los cambios van a ser muy pequeños. Si a esto le sumamos que el estado cobre “impuestos” y “licencias” para hacer estos trabajos, creo que muchos optarán por seguir “ilegales” al margen de la economía, sin pagar impuestos y manejándose en el mercado negro. Pero bueno, veremos que hace Liborio.
        Mis cordiales saludos

  4. José Manuel dice:

    Antes de finalizar el primer párrafo ya supe que al final del artículo estaría la firma de Luis Alejandro.
    Me gusta la redondez de sus escritos en que cada una de sus partes está engarzada como las semillas de mi collar cubano. Además utiliza adjetivos precisos que acompañan a los nombres comunes como los uniformes escolares a los niños de Linda Isla.
    De la vida escolar podría hablar largo y tendido dada mi larga travesía por el sorprendente camino de la escuela. Los primeros quince años como agente pasivo, escuchando, a veces, lo que aquellos señores mayores aderezados con mandilón gris oscuro primero y traje con corbata después decían desde lo alto de su tarima docente. Eran tiempos de premios y castigos, más de éstos que de aquellos. Y siempre que levantaba la vista de mi libreta de renglones, escritos con la plumilla entintada en los cerámicos tinteros blancos, y secados los goterones con aquel papel secante con diseño de los años 50, me encontraba, allí arriba, sobre el negro encerado, la Gran Trinidad, en el centro Cristo crucificado y a sus lados José Antonio Primo de Rivera, a la izquierda, y a la derecha, cómo no, el generalísimo, que en paz descanse.
    Fueron años intensos en los que los deberes estaban adormecidos en lo más profundo de nuestras pequeñas cabezas y nuestro tiempo lo dedicábamos al interminable juego de calle, como los niños cubanos de hoy, en compañía de nuestros ociosos amigos vecinos. De los derechos mejor no hablar ya que esta palabra es de muy reciente asunción para los españolitos de los 60.
    Los años de docencia aunque también divertidos, ya que para mí fue más una afición que un trabajo, la responsabilidad de saber que todo lo que hacías y decías iba a ser tomado como ejemplo a seguir, hacía que tal diversión nunca tuviese la dimensión de la de edad escolar. Sobre el encerado ya no descansa la Gran Trinidad, en su lugar los escolares solamente ven a los últimos Borbones.
    Ahora recién jubilado, Setiembre es diferente. Descubres un nuevo mundo. De repente encuentras una calle silenciosa. Observas pasar la gente y es como si la ciudad se hubiera convertido en adulta. Echas en falta el infante guirigay y tu cuello ya no se encorva buscando miradas inocentes. Tras cuarenta años de mirada “gacha” mi estructura ósea no se adecúa a este cambio de inclinación visual.
    Setiembre, en edad escolar, tiene otra dimensión, pero igual en Cuba que en España, es el mes en el que los estómagos de los niños se encuentran poblados por mariposas o gusanos que los habitan a sus anchas.
    Desde España seguimos con interés el nuevo curso político, tan expectante, que promete un gran cambio, para bien, en la vida social cubana. Esperamos que al final del curso los dirigentes cubanos hayan P.A.
    Este Setiembre en Cuba promete ser diferente.

    Nota: P.A. (Progresa Adecuadamente, es la nota escolar para los alumnos que han aprovechado el curso escolar en la enseñanza en España. La otra nota, N.M. (Necesita Mejorar) es para los que no se aplicaron adecuadamente,

  5. josema dice:

    Hola a todos; Los habaneros sois unos “resignados” con poca chispa y menos ganas de que vuestras
    vidas en Cuba cambien de una puñetera vez.Hay que soltar amarras de una puta vez y poner los cojones
    encima de la mesa DE UNA VEZ, y decir “estos son mis poderes”. Pero !OJO! esto lo que teneis que corear
    al alimón los cientos de miles de cubanos que vivis en este bellisima isla de la que se ha n apropiado un
    puñado de cabrones que viven como reyes a vuestra costa. Es decir que los estoy llamando parásitos.

    Mirar China,se ha convertido en la 2ª economia mundial ganando el puesto a Japón, y vosotros seguis
    aún en el año 2010 con vestra “cartilla de racionamiento” entre los dien tes para adquirir un miserable
    pedac ito de pan que no contiene apenas trigo.¿ No os da vergüenza ? Y a esto le llaman vuestros
    titeres dirigentes parasitos REVOLUCION. Revolución para morir lentamente en este asqueroso mudo
    que os ha tocado vivir por esos cabrones.
    !AH! Puedo expresarme libremente, supongo, porque espero tengais “libertad de expresión” y “libertad
    de manifestación” etcc.etc.
    Acabo antes que me partan la cara.

  6. Rafael dice:

    Sin dudas la etapa de estudiante es la más bella del mundo y yo creo que los cubanos la disfrutamos mucho mejor y más sanamente que al menos los estudiantes españoles que son los que conozco. Aquí se comportan como personas adultas pero con la mentalidad inocente de un cubanito de diez años. La causa primera es que conocen y tiene claros sus deberes y derechos constitucionales, no viven por vivir como decimos en cuba, y la segunda es la falta de conciencia de su vida, ellos creen que salvar el planeta del cambio climatico es solamente su accion individual de andar en bici o autobus publico, o separar el plastico del vidrio en la basura. En la politica tienen claro que cuba es una dictadura porque lo dice la tele, que estados unidos es el guardian del santo grial de los derechos humanos porque tambien lo dice la tele, y que las fuerzas antimotines dan palos a los obreros en huelga o a los ocupas que reclaman un espacio sin utilizar para conformar una casa de cultura comunitaria como parte de los excesos que a veces tiene el sistema, excesos diarios por cierto, pero como sale en la tele con un locutor dicioendo que los extremistas son los huelguistas o los hippis, pues se lo creen y siguen su rutina. Los estudiantes cubanos aunque excesivamente politizados, como debe ser en un proceso revolucionario, quizas disfrutan mas de la vida y de las amistades y la posibilidad de mal vivir en una beca en el campo con muchachos de su misma edad, o en un antro como 12 y malecon o en un campamento agricola durante las BET.
    Cada curso es algo nuevo y quizas magico. Cuando ya lleves 11 años de graduado lo comprenderas tan bien como yo y muchos más. Verás que esos 11 años habrán pasado volando, entre las rutinas y los pequeños logros profesionales, y sin embargo tus mejores recuerdos seran los de aquellos años de estudiante o los de los primeros años de profesional donde aqun te quedaba algo de esa rebeldia juvenil. Ya luego solo los hijos te daran sensaciones parecidas a aquellas que sentias al darle la mano a tus compañeros de grupo o besar a la chica esperada.
    Saludos y muy buen post

    • mau dice:

      Rafael, algunos ven sólo lo que quieren ver. Brigadas antimotines en matanzas, reprimiendo a alumnos pakistanies que protestaban. En Cuba, más precisamente Matanzas, hace unos días.

      Es más facil ver la paja en el ojo ajeno.. que la viga en el nuestro
      Mis saludos

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