Elvia Rosa Castro: La plástica ya no representa un rol protagónico en la cultura cubana

En los 80’, con el llamado Renacimiento del Arte Cubano, la plástica fue una de las manifestaciones más vanguardistas, transgresoras y políticamente irreverentes del momento. Pero si bien hace poco más de dos décadas, las artes visuales constituían referente fundamental a la hora de analizar el campo cultural del periodo, hoy, Elvia Rosa Castro reconoce que ya no ocupan ese protagonismo, desplazados ahora por los jóvenes realizadores audiovisuales.

Como marca identitaria de esta nueva generación, la especialista reconoce un  diálogo transversal con el resto de las manifestaciones y en muchos, muy pocos intereses en revisar la tradición plástica que le antecedió. Y aún cuando a Elvia no gusta usar la palabra “artefacto”, no puede dejar de reconocer que, las nuevas tecnologías han convertido a buena parte de este arte, en grandes montajes técnicos con altísimos gastos de producción.

Elvia Rosa Castro

-¿Cómo describiría a la joven plástica cubana?

Existen dos tendencias fundamentales. Una muy sociologizante, antropológica, documental, que usa como medios el video arte, el video experimental, lo relacionado con los new media, todo aquello que pueda servir como instrumento de encuesta en la calle. La otra es todo lo contrario: introspectiva, poética,  muy influida por la literatura francesa del siglo XIX, la literatura oriental, por algunas lecturas budistas, por Julián del Casal, Lezama Lima. Es una tendencia más lírica, la de los escapistas, por decirlo de alguna manera.

Ambas vertientes conviven de forma bastante armónica, aunque también existen los matices: quienes están en el medio, quienes permutan de una tendencia a otra. Por ejemplo, Reinier  Novo Leiva hace unas propuestas eminentemente políticas pero con un nivel de poesía tan alto que es imposible encerrarlo en etiquetas.

-¿Qué niveles de diálogo establece la joven plástica cubana con la tradición cubana y con el acervo universal?

En los 90, este diálogo era muy transparente, tanto con la cultura local, como con la universal. Era un rejuego intertextual a nivel de poética, que a los públicos les gustaba mucho, porque podían reconocer las obras aunque se necesitaba de un nivel de instrucción para leerlas.

Sin embargo, en estos años, a los jóvenes no les interesa las referencias, y así mismo lo declaran en sus tesis de grado. Algunos saben que tienen un referente inmediato del arte cubano, de ahora mismo. Lo reconocen, pero no les importa. No existe ese respeto por la autoría, el aura ajena. Por tanto, deduzco que tampoco tengan un respeto por la de ellos mismos.

No creo que sea algo ilegítimo, pero es algo que ocurre actualmente. La mayoría niega los referentes culturales en la plástica. Es más, con todo el cinismo del mundo te dicen: “mis referentes están en la literatura.” Es como si todo el tiempo estuvieran emplazando a los jurados de admisión, a las escuelas de arte, a los profesores, a los talleres de críticos.

-O sea, ¿unas artes visuales atravesadas por otras manifestaciones?

Completamente. Los que más aceptan las influencias de la plástica son quienes están ligados a los referentes de la cultura japonesa, una relación evidentísima con la estética manga. Como es más evidente el diálogo, no pueden negarlo.

Es una generación bastante instruida -a pesar de que muchos actúan con desdén-, que todo el tiempo tiene un diálogo transversal, ecuménico, democrático con el resto de las artes.

-¿Se puede hablar entonces de nuevos códigos?

No, al final es lo mismo. Sólo están jugando con esos saberes. La obra de arte está en la creación. Pero qué es la creación, ¿realmente existe? De los griegos para acá, lo que se ha hecho es ordenar lo ya conocido. En cuanto a códigos visibles nuevos, no creo que existan. Quizás propuestas de videojuegos, que se acercan a las estéticas online, cosas que se hacen en otras latitudes. Pero esencialmente se sigue haciendo video-arte, pintura, performance. Los new media están ahí, pero dependen de conexiones rápidas. Las limitaciones materiales en nuestro país afectan las posibilidades de encontrar nuevas formas expresivas.

-¿Cómo valora la relación de espaldarazo o comunicación que los jóvenes artistas plásticos entablan con los públicos?

Siempre he pensado que la plástica es un fenómeno elitista. Creo en los públicos, y no en el público, ese ser idílico, abstracto, que al final es una masa amorfa y no se sabe dónde está. Hay ciertos públicos para obras que no son masivas. Fuera del mundo del arte –los críticos, las revistas especializadas, las instituciones, los coleccionistas-, creo que a los artistas plásticos no les interesa otra cosa.

-¿Incluso, a los jóvenes artistas?

Sí. Su público es especializado. Esto que voy a decir es muy cínico, pero qué les puede interesar la opinión de la ascensorista de un edificio. Desde el punto de vista de legitimación -porque no se sale del ego moderno de la trascendencia creativa- creo que les importa muy poco. ¡Ah!, la Bienal convoca arte público, aparecen 500 propuestas. Constituye tendencia, pero existen también las excepciones.

Acompañé a unos jóvenes que tienen un proyecto comunitario en un barrio marginal, les va muy bien y ellos disfrutan cantidad hacer ese trabajo. Pero de ahí, a que todo el mundo se lo tome en serio… no lo creo. Al final, muchos están buscando una beca.

-¿Con cuántos espacios de exhibición, promoción, reflexión y encuentro cuentan los jóvenes artistas plásticos?

Creo que sobran, como espacio físico. Como espacio mental, es otra cosa. Ello depende de quién dirige las instituciones, del prestigio de sus especialistas frente a los artistas, de si son capaces de convocar o no. Un profesor amigo le decía a sus alumnos: “aprovechen, que nunca he visto que los estudiantes expongan aquí, en el equivalente al Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Francia”.

¿Qué pasa hoy? El tiempo de la eficiencia ha sustituido al tiempo del té, de la laxitud, del reposo, de la tertulia para pensar, intercambiar opiniones. Tú te ves con un grupo de jóvenes y es para hablar de proyectos, tomar par de cervezas, uno que otro chiste ilustrado, pero hasta ahí. Esos espacios de discusión culturológica entre los jóvenes, casi no se da. Pero los espacios sí están, y las personas están ávidas de expresar y discutir sus opiniones en torno al arte. Estaba la tertulia de Rufo Caballero en Villa Manuela, y nunca he visto cosa igual, que una tertulia reuniera a más de 200 personas.

-Y el apoyo estatal ¿cómo se expresa?

Antes había que caer atrás a los jóvenes para ofrecerles apoyo, becas de estudio. Sin embargo, en estos momentos confían mucho en esas convocatorias. Han llegado a un nivel de negociación con las instituciones que no se había visto. En el pasado, discutían con las instituciones, “hasta aquí llegó mi vínculo contigo”.

Pero ahora las relaciones son muy cómplices en el sentido de la producción. Saben que no pueden prescindir de ellas, aunque éstas no tengan los recursos suficientes. Qué puede significar para un joven artista una beca de 600 pesos durante cinco meses, comparado con la necesidad de una conexión rápida, censores de movimientos, de sonido, para poder montar una instalación determinada. Pero bueno, con ese dinero puede pagar, por ejemplo, la alimentación en esos meses en que está creando.

Hay otros, como el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, que dan becas de 1000 CUC, que no cubren los gastos de muchos de los proyectos, pero sí la mayoría, y eso es fundamental para la producción, la cual se ha vuelto cada vez más compleja. Antes bastaba con un bastidor y una tela, pero ahora para montar una instalación equis, por ejemplo, necesitas un extractor de aire, una caja de luz de tantos metros…

Las tecnologías influyen cada vez más en la creación. La mayoría de los jóvenes ya no pintan los proyectos de sus obras como tradicionalmente se hacía. Hoy, los muchachos realizan el boceto de la obra lo más real posible en 3D. Quiero montar una aplicación, tiro la foto del lugar donde voy a exponer, emplazo par de hombrecitos mirando en función de público… O sea, se trata de presentar el proyecto lo más verificable posible. Muy pocos bocetan con grafito o tinta, por el contrario, las nuevas herramientas son el Photoshop, 3D. Aunque por supuesto, existen quienes aún mantienen una relación más física con su creación.

En muchos jóvenes hay un retorno a la pintura, pero también conviven quienes hacen performances, y otros relacionados con los nuevos medios. Al final, se imbrican entre sí. Todos hacen de todo, excepto para el performance, el cual necesita cierta energía, un ego muy fuerte, y otras características por las cuales no todos se atreven a hacerlo.

El retorno a la pintura se explica por dos causas fundamentales. A nivel internacional, el desvanecimiento de los prejuicios hacia ella existente en los 80′. Y otra, la existencia de un sector muy fuerte de extranjeros residentes en Cuba que están coleccionando cuadros. Ambos elementos han creado un boom en el empleo de la pintura entre los jóvenes.

-¿Existen puntos de tensión entre los jóvenes y las instituciones, el rechazo de ciertas obras por sus tratamientos políticos, estéticos, formales, y que no son de interés para las políticas culturales?

Lo hay, pero no solo con el arte joven. Esto puede ocurrir con artistas de cualquier generación. A la institución puede que no le interese promover una estética por los códigos que maneja.

Visiones de: “no es conveniente exponerlo”, “este no es el momento adecuado”, “vamos a esperar para la Bienal de La Habana que tiene mayor proyección internacional”. Veinte mil argumentos que van posponiendo una u otra propuesta. La institución tiene la voluntad de acoger mucho de este arte, siempre y cuando, no sea problemático. Cada manifestación tiene su momento histórico. Las artes plásticas jugaron un rol fundamental en la cultura cubana en los 80. Y ese papel, en mi opinión, actualmente lo poseen los nuevos realizadores audiovisuales.

-Parte de este arte se realiza fuera de los marcos institucionales, y como decías tiene una fuerte autogestión. ¿Cómo se manifiesta esta producción prácticamente independiente?

Muchas veces ni siquiera escapan de las instituciones. Frecuentemente es un acuerdo mutuo. Casas que se acondicionan para convertirse en estudios, con todo un andamiaje productivo en función de la creación. Está el Espacio Aglutinador, una galería que viene de los 90′, instituida y reconocida ya internacionalmente. Existen lugares como la iglesia de 15 y 16 en el Vedado, convertida en galería, aunque con sus procesos de negociación con la jerarquía eclesiástica de allí, que no comprende mucho del arte contemporáneo y no puedes aparecerte con cualquier obra.

La galería Cascarilla de la Escuela de San Alejandro aumenta su prestigio. Está ocurriendo una descentralización, salir de las galerías históricas para mostrar la obra. Incluso, hasta consagrados artistas van y montan en una iglesia, o son invitados por un joven artista a exponer en su casa estudio, y para ellos es un honor.

-¿Cuáles son las principales disyuntivas a las que se enfrenta el joven artista plástico hoy en Cuba?

El precio de los materiales. Las obras, aunque sean bidimensionales, tienen un costo, los pigmentos, las maderas, los soportes. En fotografía necesitas una buena cámara, luego, la impresión de esas fotos conlleva un gasto. Actualmente la producción triplica el costo de lo que antes se invertía en una obra. Por eso, el artista de hoy está muy centrado en hallar los mecanismos para impulsar su arte. Es un relacionista público, incluso más que creador, porque debe él mismo agenciarse los materiales. Muchas obras son un producto técnico, un artefacto, aunque no me gusta usar ese término.

Luis Alejandro Yero

VEA MÁS EN ARTE JOVEN CUBANO: ¿CÓMO (RE)EVOLUCIONAR A UN PAÍS?

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Comments
3 Responses to “Elvia Rosa Castro: La plástica ya no representa un rol protagónico en la cultura cubana”
  1. Antonio Rodríguez Salvador dice:

    Caramba, qué bien me siento en este blog. Un abrazo grande a Elvia y Katia, par de bombas atómicas: bellas, inteligentes y cultas. Por supuesto, un abrazo también a Luis Alejandro: ciertamente, hijo de gato caza ratón.
    Excelente entrevista
    ChCh

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