Ismael Albelo: “La coreografía cubana está en el medioevo”

A diferencia del resto de las manifestaciones, la joven danza, entiéndase sus coreógrafos, no transita por un momento de efervescencia creativa, algo que ocurre a nivel mundial. Así lo cree Ismael Albelo, y añade que ni siquiera podría hablarse de un movimiento coreográfico. Para el crítico, son pocos los nombres que se destacan. La gran mayoría aún hace bailar al bailarín, pero no crea movimientos en el espacio.

-¿Existe en Cuba una joven creación coreográfica?

Existen jóvenes empeñados en hacer danza, coreografías. Pero no creo que haya muchos jóvenes interesados en diseñar el cuerpo en el espacio, más bien se inclinan por el baile.

Ismael Albelo

-En cuanto a estéticas, temáticas, técnicas, ¿qué características definen a la coreografía más reciente?

Hoy día los pocos jóvenes dedicados a la coreografía, salvo honrosas excepciones, se preocupan más por mostrar el nivel técnico de sus bailarines -extremadamente alto en comparación con la media a nivel mundial- que por la coreografía en sí.

No creo que exista un movimiento juvenil coreográfico. Hay ejemplos aislados de gente que se preocupa por hacer algo que se parezca a la coreografía, pero en su gran mayoría, incluso los que vienen del extranjero a montar en Cuba, se preocupan más por el aspecto técnico y desechan el diseño. De modo general, tampoco tocan temáticas interesantes.

-¿Eso indica que estamos en presencia de una crisis coreográfica en Cuba?

No solamente cubana, la crisis de la coreografía es mundial. Existen nombres establecidos, gentes que tienen un oficio. Pero en general, en este momento, no hay mucha coreografía decorosa en el mundo, y Cuba no escapa de ello. Además, por la falta de información que tenemos, no podemos conectarnos con las cosas que suceden internacionalmente.

-¿De qué forma se establece el diálogo entre la tradición foránea y la autóctona?

Creo que el estilo cubano está presente en todo lo que se lleva a escena, incluso en aquellas vanguardias más extremas, como las tendencias de la no danza, de la utilización de la danza escatológica, incluso ahí, aunque no se quiera, está nuestro espíritu.

Los coreógrafos cubanos que se proclaman ciudadanos del mundo, solo pueden serlo porque parten de aquí, es decir, se insertan en el mundo a partir del movimiento cubano. Hasta aquellos que imitan esas tendencias centroeuropeas les sale el cubano por los poros. Hay que entender que la cubanía no es solamente la rumba, el chachachá, el mambo. Lo cubano es, por ejemplo, la Giselle de Alicia Alonso, que es absolutamente clásica; Hamlet y la Casa de Bernarda Alba, de Iván Tenorio. No es una cosa explícita, y mostrar en cada coreografía un par de maracas y una guarachera, sería reducir el arte y la cubanía.

-¿Está al corriente la coreografía cubana de la producción internacional contemporánea?

No, no. En modo alguno. Solo los que pueden viajar y ver lo que sucede en el mundo. Nosotros nos hemos quedado bastante sesgados o cerrados  al hecho de hacer bailar al bailarín. Repito: salvo honrosas excepciones.

-¿Quiénes son esas excepciones?

George Céspedes. Me parece que lo más interesante de la danza, hoy día, es de él. Incluso George, quien se considera ciudadano del mundo, acaba de debutar con un Mambo 321, donde descubrió sus raíces cubanas, cosa que los críticos hemos percibido en todas sus obras. Pero él se negaba un poco a asumir a Benny Moré, el mambo, el bolero.

También está Susana Pous, española que vive hace muchos años en el país y tiene de cerca la cultura nacional. Ha hecho dos obras muy fieles, con una visión cubana y en línea con lo que está pasando en el resto del mundo.

A mí, en lo particular, me parece interesante Julio César Iglesias, aunque no sea muy aceptado, debido a su mímesis de la coreografía europea, en especial la tendencia alemana. Pero creo que es un coreógrafo importante, a seguir, porque ha roto moldes muy estrechos para nosotros.

-¿Cuáles moldes?

Los efectos de la no danza. La danza escatológica impresiona al auditorio. Y hace falta un motor de ese tipo, capaz de dinamitar el movimiento cubano, que se ha quedado a nivel interpretativo.

-¿Estas producciones danzarias tienen la calidad suficiente como para ser llevadas a escena?

Hay mucho experimento, demasiado experimento. El público no está para ir a  ver algo que no le guste y  gastarse 10 pesos en una entrada o luchar una invitación.

¿Qué sucede? El público cubano está acostumbrado al tecnicismo, y si tú le das una obra coreográfica muy buena, que no tiene la técnica habitual, no la acepta. Es una contradicción, que va a ser muy difícil de salvar. El público cubano sabe de danza, no es neófito en el tema.  Aplaude a rabiar cuando las cosas le gustan y hace un aplauso protocolar cuando cree que algo no es bueno.

Además, el coreógrafo también se deja llevar por los aplausos, es decir, yo voy a hacer cosas para que las aplaudan, no porque realmente sea el diseño idóneo para este tipo de espectáculo.

Si no existe realmente una revolución en la coreografía no puede esperarse otra cosa, y nosotros estamos detenidos hace muchos, muchos años, sin disfrutar lo novedoso. Durante el Festival de Ballet la gente aceptó, aplaudió y degustó cosas muy actuales, no insurgentes, pero sí actuales, que se dan por pinceladas cuando  se producen eventos como el propio Festival de Ballet, o la bienal de danza del Caribe.

Desde los años 90, estamos detenidos en el hecho técnico. Por eso no creo que se pueda hablar de una danza o movimiento coreográfico joven. Existen coreógrafos, pero no existe movimiento

-Y estos jóvenes, ¿a qué realidad se enfrentan?

No tienen referente. Y no me refiero solamente a los videos que no llegan o que cuando llegan no se ven, ni tampoco a las compañías que nos visitan (nos visitó Sasha Walls, por ejemplo, que es el epítome de la danza teatro a lo Pina Bauch). Quizás no haya motivación, pues casi todas las compañías de danza se preocupan por presentarse o hacer giras internacionales.

En las giras siempre solicitan el mismo repertorio. Es muy raro que una compañía module o recicle ese repertorio porque está obligada a un hecho externo que lo demanda. Y ése es el propósito de la danza y de parte del arte cubano en estos momentos: hacer la mayor cantidad de giras internacionales. Ahí no hay tiempo para madurar una coreografía. Tienes una idea, y empiezas a trabajar con tres o cuatro amigos tuyos en un salón que no alcanza, porque allí haces los ensayos para las giras o las presentaciones.

En el plano profesional es el taller coreográfico lo único que puede desarrollar la coreografía. La coreografía no se aprende, nace. Tú tienes una inquietud de hacer arte con el movimiento, y haces hoy una cosa que no te gustó, y mañana otra, y así… entonces te dices: “no puedo seguir como coreógrafo, me voy para el mercado agropecuario”. Solo con el ejercicio se puede desarrollar la coreografía. No hay tiempo para hacer talleres coreográficos, no hay condiciones, no hay salones, ni bailarines.

Danza Contemporánea tiene un espacio los lunes donde se discuten este tipo de cosas, pero en el caso de la coreografía no se debate como debe ser: o sea, en el salón y con los bailarines.

-¿Tienen los nuevos coreógrafos la posibilidad de legitimar, de mostrar sus producciones?

Creo que en demasía. En la época en que trabajé en el Ministerio de Cultura y el Consejo de las Artes Escénicas, se hacía mucho por el arte joven. En ocasiones se solicitaba más de lo que podíamos dar (por la escasez económica), pero sí, las instituciones apoyan. También está la otra parte: las compañías. Y ahí la historia es otra. Hay otro interés. Si la compañía quiere crear coreografías contemporáneas en sus propios salones, tiene que propiciar lo que falta. Es mucho más fácil invitar a coreógrafos extranjeros que se autofinancian, montan una coreografía de oficio, y queda en el repertorio de la compañía.

-Entonces, ¿la tensión estaría en el intento de los jóvenes por insertarse en compañías y no tanto en su relación con las instituciones gubernamentales?

Exactamente. Los dirigentes institucionales, como Noel Bonilla, están muy interesados en el progreso de la coreografía. Pero qué tú haces, si no controlas los salones de las compañías. Y casi todos los coreógrafos salen de las compañías, es muy raro que salga uno directamente de la escuela. Y cuando sucede, el joven asume el estilo de la compañía y ahí mismo se quedó. Yo creo que es la dirección de la compañía la que debe abrirse y brindar la posibilidad.

-¿Es posible, en el caso de la danza, una producción independiente?

No es lo mismo el cine o el teatro, que la danza. En el cine puedes tener una idea y trabajarla. Al cabo del año consigues una cámara, el presupuesto, y sale el producto. En la danza no. Allí los bailarines deben trabajar diariamente, estar entrenados.

Lo otro es que estas famosas producciones independientes terminan siendo las grandes compañías establecidas. Eso pasa en todas partes. Sucedió igual con los proyectos artísticos. Aquí existían tres o cuatro compañías de danza: Ballet Nacional de Cuba, el Folclórico Nacional, Danza Contemporánea, entonces, cuando empezó lo del proyecto artístico, muchos coreógrafos  aplicaron. Pero este proyecto no se desarrolló como estaba planteado. Al cabo de los años se convirtieron en compañías, porque todos comenzaron a depender del estado.

-Insertados en el contexto que usted explica, ¿cuáles son, a su juicio, los retos de los jóvenes coreógrafos cubanos?

Rescatar los valores perdidos: interés, información, voluntad, sacrificio. Rebelarse contra lo que no entienden y prepararse. Mucha gente piensa que lo conocen todo porque se graduaron, y no es así. La vida es la que da el master y el doctorado. Mirar atrás, no para copiar, sino para superar. Siempre hay que mirar atrás.

Las artes plásticas y el cine progresan, la literatura se ha quedado un poquito rezagada, pero la danza está en el medioevo. Lamentablemente es así. Hay que trabajar en algo nuevo y mejor. Algo que sea de tu identidad.

Lauren Cleto Herrera

VEA MÁS EN ARTE JOVEN CUBANO: ¿CÓMO (RE)EVOLUCIONAR A UN PAÍS?

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One Response to “Ismael Albelo: “La coreografía cubana está en el medioevo””
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